Foto: Cierre de capacitación a comunidades evangélicas sobre apoyo y derivación de personas con consumo problemático de alcohol y drogas, 2015, Santiago, Chile.
Cuando hablamos de familia indubitablemente tendríamos que hablar acerca de sus tipologías y las problemáticas que les afectan. En relación a lo primero, en la actualidad no solo nos encontramos con la típica familia tradicional o Nuclear, esa que está compuesta por papá, mamá e hijos, sino que, hoy tenemos una amplia gama de Familias, entre las que se encuentran las: compuestas, extensas, monoparentales, unipersonales, homoparentales, adoptivas, de acogida, de padres separados o incluso de quienes son pareja y no quieren tener hijos (DINK-Double income, no kids), o aquellas que no conviven bajo el mismo techo (LAT- Liiving apart together), entre tantas otras.
En relación a las problemáticas familiares nuestra profesión tiene mucho que decir, ya que sus intervenciones se centran básicamente en las familias, aunque hoy existen corrientes más individualistas o centrados en el caso. No obstante en la realidad, es imposible separar interventivamente a un individuo de su contexto familiar, porque es ahí donde comienza su historia y es en la familia donde se gestan muchas problemáticas o, donde se producen, afectadas por el contexto social, económico, cultural o político, (entre otros factores) entre las que se encuentra inmersa.
En relación a este último punto de problemáticas socio-familiares, diríamos que es como el cuento del huevo y la gallina, ya que hasta hace algunas décadas aún predominaba la idea de que los orígenes de las problemáticas sociales se gestaban desde la familia, en cambio en la actualidad el enfoque que responsabiliza a factores externo tiene mayores adeptos, de la mano con enfoque estructurales, de exclusión social y vulnerabilidad. Es por eso, que cuando hablamos de problemáticas familiares deberíamos analizarlas desde su contexto social.
Junto a lo anterior, solemos decir que "La familia es la base de la sociedad" aseveración que creo firmemente, porque las familias forman comunidades y las comunidades, sociedades. Muchos autores (y me incluyo) coinciden en que "La familia" es un gran tema, complejo de definir y afectado por un sinnúmero de problemáticas, que han ido mutando conforme avanzan los tiempos, por lo que la dualidad familia-problema social, al parecer no tendrá fin. Para su definición planteo la propuesta por Aylwin y Del Solar en su libro Trabajo Social Familiar (2002), que entre tantas otras definiciones, señalan que "La familia es, pues, básicamente una comunidad de personas que conforma la célula social más pequeña y como tal, y en cuanto tal, es una institución fundamental para la vida de la sociedad. Precisamente por ser una comunidad de personas, la familia cumple en la sociedad una función básica humanizadora".
La familia como Institución, en su estructura, se compone de integrantes que asumen diversos roles y funciones, y lo que hemos visto cuando intervenimos, es que cuando alguno de estos falta o es débil, la disfuncionalidad emerge sobrecargando a aquellos que están intentando sacar adelante a sus miembros, sobre todo aquellas familias que cuentan entre sus integrantes a sujetos más vulnerables o indefensos. Baeza, Donoso y Rojas (2011) en su libro "Familias Fragilizadas en Chile" reconocen el rol que tiene la familia en la sociedad y lo complejo que es unificar una definición, no obstante, entre sus reflexiones afirman que "las familias actúan como organizaciones mediadoras entre sus miembros y el contexto donde se insertan, creándose una dinámica más amplia de mutua interdependencia, donde se ponen en juego las expectativas y elementos macrosociales (culturales, valóricos, ideológicos, etc.), dando paso a una nueva dimensión de la realidad". Por tanto, podríamos señalar que efectivamente la familia es la base de la sociedad y que además, cumple un rol fundamental en cuanto a su responsabilidad en el contexto donde se inserta y como este, la afecta en menor o mayor medida.
En virtud de los aportes de los autores, y sin dejar de lado en esta reflexión, el fenómeno de reciprocidad entre familia y sociedad, nos preguntamos ¿es la sociedad un reflejo de las familias? o ¿es la familia un reflejo de la sociedad?, en medio de un contexto social que hoy podríamos afirmar, es complejo.
Son muchas las preguntas que nos podemos plantear, así como podemos estar o no de acuerdo, pero existe otro actor que es mayor a las familias y que cumple un rol importante: El Estado y desde el acuerdo de que somos una comunidad de personas y no seres aislados, podríamos concluir que el Estado lo componen familias o grupos de personas (que son parte de una familia), en un territorio en común, con un idioma en común, un sistema de leyes o normativas que regula su convivencia y un gobierno que los dirige. Ander Egg (1995, p.116) define al Estado como "similar a la polis para los griegos y a los civitas para los romanos, es decir, comunidad humana suficiente en sí, con gobierno propio e independiente, supremo en su orden", sin dejar de hacer la distinción de que existe un Estado, entendido como "aquellos órganos oficiales que le representan, así como un Gobierno que lo dirige en un tiempo determinado". En otras palabras es el Estado y quienes nos gobiernan.
Y es este Estado y quienes nos gobiernan, quien(es) tiene(n) el deber de cuidar y proteger a las familias, ya sea por una ordenanza legal, constitucional, o por un deber moral, en el entendido de que estas son la base de la sociedad que los constituyó, y porque, aunque una familia sea resiliente y procure resolver sus dificultades internas, si el contexto la vulnera, se vuelve una montaña difícil de escalar. Baeza, Donoso y Rojas (2011, p. 43-44), citando a Kaluf y Maurás (1998), señalan 3 funciones del Estado en cuanto a políticas públicas de cuidado de la familia y que creo que es importante de recalcar:
- "Principio de solidaridad", el Estado debe crear las condiciones de equidad necesarias para que todos los ciudadanos tengan la oportunidad de constituir una familia en condiciones materiales y culturales adecuadas. Es importante que las políticas públicas sobre familia se orienten de manera particular a las familias de escasos recursos, por un compromiso de equidad.
- "Principio de subsidiariedad, el Estado debe reconocer la libertad. e iniciativa que tienen las familias para decidir su propio destino. Las familias no sólo tienen que ser objeto de las políticas sociales que las afectan, sino principalmente sujetos de la acción que las involucra.
- "Principio de inversión social", el Estado debe reconocer que invertir en la familia es necesario porque cuando la familia deja parcialmente de cumplir sus responsabilidades esenciales, el costo social y financiero de reemplazarla por otras instituciones privadas o públicas es sumamente alto. Y también debe reconocer la importancia del papel que desempeña la familia en relación con la estabilidad social y política de los países, especialmente en una época de modernización social e innovaciones tecnológicas".
Estos principios son desafiantes y esperanzadores, porque en el consenso de que la familia es la base fundamental de la sociedad, ¿no debieran estar en el centro de las Políticas Públicas su bienestar como el mayor de los objetivos?. Con esta pregunta no quiero desconocer lo que se está haciendo y lo mucho que ha avanzado la Protección Social en diversas materias, pero en medio de esta crisis de la democracia al menos en el Occidente, ¿estamos apuntando al blanco? o nos estamos desviando a temas ideológicos, abstractos y generalizantes, permeados por una agenda global, que desvía a los gobiernos hacia asuntos exteriores, dejando de ocuparse de sus reales necesidades sociales.
Al adentrarme en este tema y ver como ha sido afectada la sociedad con tantos problemas relacionados a la salud mental, la calidad y acceso a la educación, la inflación, el desempleo, la inseguridad y aumento de la delincuencia, secuestros, homicidios, femicidios, el consumo de drogas y alcohol, así como el aumento de niños, niñas y adolescentes ingresados al sistema proteccional, entre tantos otros, que han significado un retroceso en cuanto al bienestar familiar y social, no dejo de sentirme abrumada por el exceso de información relacionada a problemáticas Familiares, versus la baja importancia que pareciera se le está dando a su cuidado y satisfacción de sus necesidades, por parte de los Estados y gobernantes, donde me pregunto nuevamente, ¿El Estado está cuidando a las familias?.
Estamos en un tiempo en que hemos prostituido el concepto de "Garantes de Derechos", usándolo como un discurso que promueve o vende un "futuro mejor", pero que en la realidad se transforma en una cachetada de indiferencia, sobre todo por quienes deberían hacerlo efectivo. Sin ir más lejos, analice usted su propia historia familiar y social, junto con todas las dificultades a las que ha tenido que enfrentarse para tener una mejor calidad de vida. ¿Se ha sentido protegido(a) o cuidad(o) como familia, por quienes tienen el deber de hacerlo?
Hasta aquí llego por hoy estimados lectores, hasta que se me pase la frustración. Saludos!

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